Otro aspecto que nos parece interesante transmitir a las familias es
la importancia que tiene la metodología a la hora de enseñar matemáticas a los
niños y niñas. Ésta debe ser adecuada para así poder aumentar su motivación e
interés por el aprendizaje de las matemáticas y para que el proceso de
enseñanza/aprendizaje en este ámbito sea satisfactorio.
En primer lugar, consideramos fundamental que sepan que para enseñar
matemáticas es preciso partir de los conocimientos previos de los niños y
niñas, así como de sus intereses. Es decir, que antes de seleccionar cualquier
recurso o trabajar algún aspecto con sus hijos/as las familias han de saber qué
conocen ya de antemano sus niños/as y que les gustaría aprender y partir de
ésta base. En definitiva, han de partir de las posibilidades individuales de razonamiento
y de aprendizaje que sus hijos/as tengan.
Teniendo esto en cuenta, los aprendizajes que las familias ofrezcan a
sus hijos/as o quieran que éstos/as potencien han de estar relacionados con lo
que ya saben, para que los nuevos contenidos sean asimilados e integrados en su
estructura mental (aprendizaje significativo) a largo
plazo. Así, los niños serán capaces de relacionar los conocimientos nuevos con
los que ya tenían anteriormente, adquiriéndolos de forma significativa y
utilizándolos siempre que quieran.
Además, debemos dejar que sean los niños por si mismos los que creen
su propio aprendizaje, mediante una metodología constructivista. Es
decir, las familias han de proporcionar las herramientas o materiales más
adecuados para que los niños, mediante sus propios procedimientos, resuelvan
las situaciones-problema de forma independiente y autónoma. Así, los niños y
niñas son los creadores de su propio aprendizaje en interacción con su entorno.
Esta forma de trabajar aumenta la motivación y el interés de los niños y niñas
por aprender, de modo que la adquisición de conocimientos matemáticos es
mucho más efectiva.
Otro aspecto a tener en cuenta para las familias es que han de
respetar los distintos ritmos de aprendizaje de cada niño y niña. Cada alumno
aprende a una velocidad distinta, por lo tanto no tenemos por qué forzarlos,
compararlos con el resto ni presionarlos porque aprendan más rápido sino
dejarles su propio tiempo y espacio de
aprendizaje.
Además, como ya hemos visto, el trabajo práctico es una buena forma de
trabajar la competencia matemática con
los niños y niñas porque éste hace que
aumente su motivación por aprender. Al manipular los objetos y materiales los
niños despiertan su curiosidad y experimentan con éstos, adquiriendo así nuevos
conocimientos. Por eso es imprescindible trabajar a través de situaciones
cotidianas, juegos, canciones, etc. mediante las cuales puedan entender el
sentido de sus nuevos aprendizajes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario